jueves, 17 de febrero de 2011

CREATIVIDAD :
Una actividad necesaria en la educación escolar.


Es un hecho que los niños son más creativos que los adultos, y lo son antes de recibir cualquier educación.
Los niños cuanto más pequeños más creativos son, y a medida que van creciendo y recibiendo "educación" uniformadora posiblemente sean más productivos pero seguramente irán perdiendo toda su capacidad creativa.
¿Que es lo que pasa luego del largo proceso educativo para que se malogre esta capacidad innata?
Está claro que los esquemas de enseñanza en las escuelas e instituciones educativas no favorecen el desarrollo de la creatividad en los estudiantes, sin embargo es durante la infancia cuando se consolida la capacidad creativa de una persona : En la etapa preescolar, donde el niño todavía recibe educación por los 5 sentidos, mediante juegos, imágenes y canciones, aprende muy fácilmente ya que aún su mente está abierta y poco condicionada.
Pero cuando este niño pasa a la escuela primaria, a los 6 años, el abanico pedagógico se va cerrando poco a poco, a medida que va progresando en los distintos cursos se le pide mayor adaptación y se lo evalúa en función de unos objetivos generales que vienen marcados por las autoridades educativas pertinentes.
“ El niño toma conciencia de que para tener éxito escolar no tiene que conocer la respuesta más creativa sino la respuesta correcta”.
El pensamiento divergente e imaginativo, se ahoga aún más en la etapa secundaria El alumno puede elegir entre itinerarios preestablecidos, como el humanístico o el científico, que lo van encausando, ya sin vuelta atrás, hacia conocimientos estandarizados y donde se valoran sobretodo las capacidades lingüísticas y de memoria, la imaginación es reprimida.
Mientras que la creatividad consiste en hallar respuesta a los problemas que no se resuelven de manera convencional, el sistema educativo, refuerza y “machaca” hasta que el joven lleva a la universidad el conocimiento de lo ya sabido.
En la etapa universitaria, continúa la absorción de contenidos y si bien se tolera un poco más ser diferente, se valora fundamentalmente la acumulación de conocimientos y se desprecia el conocimiento práctico.
De niños, no es problema, se permite, es parte de los juegos y del encanto de la infancia, pero de adultos no hay ni tiempo ni lugar para la creatividad. Muy simple, hay que producir económicamente.
¿Como hacer entonces para que este estudiante “domesticado”, se vuelva creativo y desarrolle ideas propias?
A medida que pasa la vida, en la etapa adulta, aparentemente ya está todo asimilado y no hay vuelta atrás. Son tantos los condicionamientos y miedos instalados que al común de las personas le parece imposible crear una nueva realidad y cambiar el curso de sus vidas.
La civilización a partir del conocimiento científico y de una lógica más bien materialista, fue desarrollando más el hemisferio cerebral izquierdo, sede del pensamiento racional y analítico, y olvidando y atrofiando el lado derecho del cerebro que es el que está relacionado con la música y las artes, con la intuición y el pensamiento mágico, incluso con el silencio. Es decir, nuestro lado creador esta sometido por nuestro lado ejecutor.
TODO EL MUNDO QUIERE SER CREATIVO :
Todo el mundo debería ser creativo. La creatividad hace que la vida sea más divertida, más interesante y más plena de triunfo.
La investigación muestra que el 94% de los jóvenes valoran el triunfo como lo más importante de sus vidas. La creatividad es la habilidad clave necesaria para triunfar. Sin creatividad sólo hay repetición y rutina. Éstas son altamente valiosas y dan lugar a la mayor parte de nuestro comportamiento; pero la creatividad es necesaria para cambiar, mejorar y abrir nuevas direcciones.
No hay una clara distinción entre una habilidad mental y un hábito mental. Ambos se fusionan entre sí.
( “Creatividad” Edward de Bono)
El proceso de innovación no parte de “la nada” sino de información precedente, de datos; que si bien son combinados y transformados, son materia previa a toda creación. En consecuencia, como dice el folósofo francés Jacques Derrida, somos “huella de otra huella y así al infinito”. No hay un origen determinado… pero sí transformación y creación a través, y por medio, de esas huellas que otros han trazado en el camino.
Todos tenemos una vida que puede ser considerada como nuestro gran proyecto: una obra de arte en construcción.
(“El espíritu creativo” Daniel Goleman.