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miércoles, 11 de mayo de 2016

CREATIVIDAD 2016 !!! BIENVENIDOS !!


Publicado por creatividad nuevo pensar en 6:46
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ALEJANDRA FONTAN

PROYECTO CREATIVIDAD

Los seres humanos somos creativos por naturaleza. De andar desnudos y viviendo en cuevas pasamos a convertirnos en la especie dominante, inventora, creadora de arte y cultura, capaz de modificar y moldear no solo el medio en el que vivimos sino a nosotros mismos.

La historia está llena de individuos creativos a los que se les denomina, genios, artistas, creadores, etc. que parecen una excepción. Pero ¿que han tenido o tienen de diferente con los demás? ¿Mas oportunidades?, ¿más inteligencia?, ¿una mejor educación?.

El concepto de “CREATIVIDAD” es mucho mayor que la idea romántica que se refiere a los genios. Mozart, Miguel Ángel, Goethe y Cervantes fueron geniales y sumamente creativos, esto es obvio, pero no sólo los genios son creativos.

Hay una gran variedad de casos y todos diferentes, pero con un denominador común: cada uno expresa algo único, original, una idea, una intuición, plena de imaginación, que es llevada adelante y desarrollada. Entonces ¿no tenemos todos esa capacidad?... Pues sí.

¿Y nuestra vida social, cultural y económica actual, no nos exige día a día acudir a nuestra innata creatividad para subsistir entre tanta falta de oportunidades laborales, violencia, destrucción y perdida de principios, entre otras tantas cosas?. Entonces es aquí donde se presenta la paradoja, debo acudir a una fuente que me pertenece como condición humana, pero que he perdido…

Cuando dejamos que nuestra esencia se manifieste, no hay manera de no ser creativos ya que cada uno es en sí mismo una creación “única” e irrepetible, y si bien desde un punto de vista biológico somos todos iguales, hay algo que cada uno puede y debe manifestar a su modo.

Es la fuerza universal o energía vital, que origina todo a partir del vacío, del vacío creador y forma parte de la auténtica naturaleza de todos los seres.

Si ahondamos en el concepto de creatividad, veremos que todos podemos –y debemos serlo, e incluso en grado eminente. No se entiende por “Creatividad” sólo a la artística y la inventiva de todo orden. Se trata de captar el sentido radical de la creatividad. Ello permite llevar a cabo una revalorización de la vida cotidiana.

Somos creativos cuando asumimos activamente ciertas posibilidades que nos ofrece el entorno y damos lugar a algo nuevo valioso. Al asumir tales posi-bilidades, nos unimos de modo estrecho a las realidades que nos las ofrecen.

Crear con las realidades del entorno y unirnos a ellas es indispensable para nuestra vida orgánica, psíquica y espiritual.

Necesitamos elegir libremente las opciones que nos da nuestra vida y crear formas de unidad con las realidades circundantes.

La cultura auténtica empieza por la atención a todo lo que se nos ofrece, esa atención suscita admiración, asombro, a veces incluso pasmo. Al principio, sólo vislumbramos ese valor, apenas lo conocemos, pero lo aceptamos confiada-mente. Esa aceptación confiada nos permite entrar en relación con el valor y conocerlo más profundamente.

La creatividad procede de esta primera actitud de apertura confiada, una forma de pensamiento relacional, permite crear una relación enriquecedora con el entorno. Nuestro cuerpo se transfigura cuando es el vehículo viviente de una labor creativa.

La grandeza de nuestro ser personal no procede del aislamiento autosuficiente, sino de la apertura acogedora. A un ser que es un “ámbito”, una realidad abierta, la reclusión lo agota, y la relación fecunda lo enriquece. Es ésta una clave de orientación decisiva.

Para descubrir y comprender adecuadamente la vinculación entre vida histórica y vida creativa debemos movilizar la imaginación. La imaginación –bien distinguida de la fantasía loca o romántica- es la facultad de lo real, no de lo irreal. Parece irreal a quien se mueve en el nivel de las ganancias inmediatas, pero a quien vive en el nivel creativo se le aparece como la capacidad de abrirse a todos los aspectos de la realidad.

Hace falta imaginación creativa, sí. La imaginación creadora no fomenta la evasión fantástica, sino el adentramiento fiel en los estratos más hondos y valio-sos de la realidad.

Para asumir activamente las posibilidades que nos ofrecen las generaciones pasadas, debemos tener en forma la capacidad de admiración. Las personas incapaces de admirar están agotadas. Esa capacidad de admiración depende, en buena parte, de la actitud de sencillez. El altanero no es capaz de admirar el valor de lo que es distinto de él y puede ensombrecer su figura.

El hombre sencillo no teme confrontar su vida con el ideal que quisiera realizar y reconoce que para alcanzar dicha meta ha de ser sensible a las ofertas valiosas que reciba. Ambas tareas se realizan mediante el recogimiento, actitud que nos lleva a sobrecogernos ante lo valioso.

Así entendida, la creatividad encierra un valor más alto que la mera funcionalidad. Uno puede ejercer en la sociedad una función sobresaliente; si lo hace sin creatividad, llena un hueco en la organización social pero apenas contribuye a otorgar la calidad debida a la vida personal de las Gentes.

Si soy creativo en mi vida ética, puedo ser a la vez plenamente libre y plenamente obediente a ciertas normas y preceptos. Tengo que renunciar, para ello, a ejercer la libertad de maniobra, la libertad de actuar arbitrariamente, a capricho, pero esa renuncia hace posible que yo sea libre para realizar en cada momento lo que debo llevar a cabo si quiero lograr mi verdadero ideal, que es el ideal de la unidad, entonces soy libre con el tipo superior de libertad: la libertad creativa.

Al adoptar una actitud creativa, los conceptos se enriquecen de contenido y dejan de oponerse abruptamente para complementarse y enriquecerse.

Tal enriquecimiento otorga a nuestra vida una altísima calidad, una elevación impresionante. En cambio, si nuestra mente está guiada por conceptos rígidos, empobrecidos por su enfrentamiento innecesario con otros, nuestra vida se empequeñece, achica su horizonte, se hace mezquina y ruin.

Si participo en algo que me ofrece posibilidades creativas, pertenezco en cierta medida a esa realidad, pero esa pertenencia no implica sumisión sino colaboración en una tarea creadora común. Se trata de una pertenencia creadora.

Esa superación de la escisión entre el adentro y el afuera, lo interior y lo exterior se da también en la vida ética cuando la vivimos creativamente. Una norma moral puede haberme sido sugerida de fuera de mí, del exterior, si la asumo activamente –es decir, creativamente-, se convierte en un principio interno de actuación. Es distinta de mí, pero ya no distante, externa, ajena.

La actitud creativa supera, por elevación, la escisión entre lo mío y lo tuyo, lo que se halla en mi interior y me pertenece y lo que se encuentra fuera de mí y me es indiferente.

Millones de jóvenes actuales bloquean el desarrollo de su personalidad, su persona se desarrolla creando relaciones de encuentro con realidades que son distintas de ellos y, en principio, distantes y extrañas. Si estas realidades no pueden llegar a serles íntimas, dejando de ser extrañas y distantes, no tienen posibilidad de ser creativos en la vida. Y un hombre falto de creatividad se asfixia espiritualmente.

El que adopta en la vida una actitud posesiva y piensa que todo lo distinto es distante y extraño, ineludiblemente tenderá a considerar a las demás personas

y grupos como "los otros", en sentido negativo, es decir, los extraños, los forasteros, los posibles usurpadores de su espacio vital. De ahí que las personas del entorno sean tomadas frecuentemente como una presa a dominar o un enemigo a batir. Esta conducta no encierra ni un adarme de creatividad.

No crea relaciones de convivencia.

En cambio, el que se comporta respetuosamente con cuanto le rodea, ve a los otros como posibles compañeros de juego, colaboradores en las grandes tareas de la vida.

Nuestra visión del entorno pende de nuestra actitud básica. El ritmo de vida actual nos exige que realicemos un cambio en el estilo de pensar y de sentir, sustituyendo el ideal del dominio por el ideal del servicio. La realización de este giro decisivo pende, en definitiva, de nuestra capacidad creativa, la capacidad de crear auténticas relaciones humanas. Lo grave es haber pensado durante siglos que la verdadera creatividad es la que nos capacita para producir toda suerte de obras culturales y artefactos técnicos. Naturalmente, esta labor implica diversas formas de creatividad: asume activamente ciertos tipos de posibilidades y da lugar a realidades nuevas cargadas de valor, pero es posible que tal actividad, muy fecunda en diversos aspectos, vaya disociada de la creatividad relativa a la vida de encuentro de los hombres entre sí y con las realidades de su entorno. Si esto sucede, esa forma de "cultura" no supone un verdadero "cultivo de la vida espiritual".

Esta forma de unión estrecha con las realidades que nos rodean crea a nuestro alrededor un campo de juego estable, un ámbito de vida, un "mundo” propio, que nos confiere una forma de ser peculiar, una personalidad característica. Al perder ese ámbito de despliegue, el ser humano se desenraíza y ve amenguada en gran medida su capacidad creadora.

Hay creatividad siempre que nos movemos o accionamos “despiertos” y verdaderamente abiertos a lo que nos rodea, es allí cuando respetamos las realidades que nos ofrecen posibilidades, las estimamos y colaboramos con ellas.

La creatividad no es algo “snob” o intelectual. Tiene que ver con la vida misma. Ser creativos es estar vivos. La vida misma es creatividad; lo contrario es estar muertos, significa seguir esquemas y órdenes convencionales, estereotipados, que más vale someten y no permiten manifestarse como el propio ser esencial lo pide.

Y esta tendencia cómoda y “masificadora”, que nos aleja de nuestra esencia, es la raíz de todo el sufrimiento e insatisfacción que padecemos.

mail: fontanale@hotmail.com

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